5 de febrero de 2025

cuarto extracto 

Luis Mansilla y Emilio Tuñón*:

establecer la conversación…
La producción de la arquitectura tiene una estructura similar a la de una conversación.
Una conversación en la que las personas piensan cosas similares pero se expresan en lenguas diferentes y tienen dificultades para comunicarse; sin embargo, las personas que piensan de forma diferente y hablan el mismo idioma pueden intercambiar opiniones sin ninguna dificultad.
Cuando uno trabaja con otras personas, con otras personas con las que comparte un mismo lenguaje, aunque no compartan las mismas ideas, participa de un sistema eficazmente productivo. Un sistema que permite la transferencia a un mundo ajeno y, a la vez, la aparición de obsesiones privadas, de conocimientos, como algo que puede ser compartido y potenciado. Por la cercanía que tenemos entre nosotros, y también con las personas que completan nuestro equipo, uno puede acercarse a una idea, modificarla, establecer nuevos vínculos y realizar derivas insospechadas. Creemos que esa suerte de despersonalización y vinculación simultánea es el núcleo para que sea productivo trabajar en equipo. En este entorno de trabajo, donde se hace presente la paradoja que existe en todo proceso creativo, aparece la lucha entre la manifestación de la personalidad y su negación para poderse sentir parte del mundo. 

(*) con intervenciones de Luis Díaz Mauriño en la conversación (>>> escuchar podcast)

Agentes: Carlos Ferrater
Autoría de la imagen: Félix Arranz