4 de febrero de 2025

 

primer extracto 

Conversación: Luis Mansilla y Emilio Tuñón, con Félix Arranz. 2005, diciembre. 
En lo que parece ser un edificio de viviendas más de la madrileña Ríos Rosas, y probablemente lo es, lo que pudo ser el ascensor de servicio lleva a un ático de traza industrial en el que Luis abre la puerta mientras Emilio atiende al teléfono que está sobre el planero. Las voces de esta conversación coinciden tanto como se distancian en una armonía que tiene en común con el eco lejano de una alegre vitalidad, la voluntad de mirar irónicamente hacia adelante, el sentido crítico y simultáneamente necesitado de lo reglado, un elaborado sentido del humor… y la sencilla apariencia de una única voz, cuando en realidad son dos, o más.

Luis Mansilla y Emilio Tuñón*:

movernos con cierta distancia…
La primera idea que te viene a la cabeza cuando tienes que elegir la actividad que va a acompañarte durante toda la vida es acercarte a aquello que está próximo: en mi caso, mi vida estaba próxima a las actividades ligadas al mar. Sin embargo, un consejo familiar hizo virar mi camino hacia la arquitectura…
Nunca lo habíamos hablado antes, pero en mi caso es incluso cómico, pues yo pensaba estudiar para ingeniero naval, pero como mi hermano gemelo también pensaba lo mismo, tomé la decisión de estudiar otra cosa … y acabé estudiando arquitectura…

Existe una común condición azarosa en la elección de la arquitectura como actividad profesional. Probablemente, la razón por la que nos movemos con cierta libertad en este mundo deriva del hecho de que podriamos haber hecho otra cosa. Tenemos un trabajo que hacer y lo hacemos lo mejor posible, pero tratamos de que esta profesión no sea algo excluyente que llene la totalidad de nuestro tiempo, nuestro pensamiento, y nuestra actividad. Nuestra vida pertenece a las aficiones que cada uno tiene, aquello que ama y con lo que disfruta.
Alguien dijo aquello de que ‘las personas siempre hacen lo segundo mejor que saben hacer’
Nosotros hacemos lo segundo mejor que sabemos hacer, y eso nos da una libertad que nos permite movernos con cierta distancia.

(*) con intervenciones de Luis Díaz Mauriño en la conversación (>>> escuchar podcast

Agentes: Carlos Ferrater
Autoría de la imagen: Félix Arranz