5 de febrero de 2025

(cascos de obra]

sexto extracto 

Luis Mansilla y Emilio Tuñón*:

límites entre lo público y lo privado…
Nos interesa esa arquitectura que tiene la capacidad de ampliar el campo de visión, de disolver los límites entre las cosas y las ideas. La arquitectura del siglo XXI debería tener la capacidad de disolver los limites entre lo público y lo privado, entre la naturaleza y el artificio, entre el arte y la vida. Y en esta vocación de hacer desaparecer los límites nos gusta tratar de encuadrar un trabajo que tiene que ver más con esos conceptos de diversificación y socialización de las ideas.

Convertir el trabajo en algo colectivo es una de las labores más importantes que hacemos en el proceso de construcción.

El objetivo es establecer un proceso ininterrumpido de negociación, haciendo partícipes a todas las partes de la voluntad de convertir una obra en una organización colectiva. La arquitectura, para nosotros, se basa en una consciente proyección de las obsesiones privadas con las necesidades publicas. Una proyección que trabaja con la superposición de los sistemas de producción técnicos de la oficina, con los sistemas de producción en la obra… Esta proyección construye secciones con diferentes perfiles que no siempre coinciden en una única figura, pues el trabajo técnico supone una labor de entoque y desentoque para perfilar un unico objeto. Y es aquí donde se hace patente la necesidad de los expertos que incrementan, y diversifican, los vínculos entre lo construido y su identificación colectiva. De este modo, una vez terminada la obra, tienes la sensación de que no te pertenece, de que es algo que ha hecho otra persona. Pasas a ser un usuario: ¡otra persona!

(*) con intervenciones de Luis Díaz Mauriño en la conversación (>>> escuchar podcast)

Agentes: Carlos Ferrater
Autoría de la imagen: Félix Arranz