5 de febrero de 2025

(oscilación armómica]

séptimo extracto 

Luis Mansilla y Emilio Tuñón*:

invisibilidad de las ideas…
Esta socialización de la personalidad no es algo nuevo; tiene que ver con lo que decían Deleuze y Guattari: ‘cada uno de nosotros somos dos y juntos formamos una multitud’. Un germen inicial, una primera palabra, un primer tema, un primer acuerdo o desacuerdo, cataliza un proceso donde se confrontan lo privado y lo público, las obsesiones y las necesidades. Así, los proyectos pasan de lo concreto a lo difuso y al revés, de lo difuso a lo concreto, mediante un trasiego continuo de ideas a cosas, y de cosas a ideas. Es una suerte de oscilación permanente entre sonido y sentido, que permite que las intenciones primeras, las que son capaces de iniciar un proceso productivo, puedan diluirse, puedan ser capaces de recibir como un recipiente los pensamientos ajenos, pues, para nosotros, las ideas que uno tiene no son relevantes, ni siquiera en términos públicos. ‘Todo gran artista nos plagia’, decía. Ortega y Gasset, proponiendo una inversión temporal del tópico de la persona que ve una obra de arte y se identifica con ella. Una identificación personal que convierte a la vida en un objeto de plagio, que no está exenta de ese fingimiento que Pessoa expresaba con mayor carga poética: ‘un poeta es un fingidor/ finge tan completamente/ que hasta finge que es dolor/ dolor que en verdad siente’.

(*) con intervenciones de Luis Díaz Mauriño en la conversación (>>> escuchar podcast)

Agentes: Carlos Ferrater
Autoría de la imagen: Félix Arranz