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25 de febrero de 2013

...self Rafael Moneo 01: Sobre el propio aprendizaje y las técnicas | On my own apprenticeship and technique...

1st extract | primer extracto

This text comprises extracts from a conversation with Félix Arranz regarding Rafael Moneo’s  reflections on his academic and professional training, the way he works, what motivates him and his achievements to date (at the end of March 2003). The sounds of the conversation are the voice of the architect of Navarre, and in the background, the footsteps on the parquet of those that work in his studio. Nothing else can be heard. The city of Madrid has faded into a comfortable silence.

El texto recoge las apreciaciones de Rafael Moneo, en una conversación con Félix Arranz, sobre la formación académica y profesional del arquitecto, su modo de trabajo, sus motivaciones y sus resultados a finales de marzo de 2003. Los sonidos de la conversación son los de la voz del arquitecto navarro y, escasamente, el rumor de los pasos de las personas que trabajan en el estudio sobre el entarimado. No se oye otra cosa. La ciudad, Madrid, se ha disuelto en un cómodo silencio.

--Traducción al inglés y revisión de la traducción: Maxine Hollewell y CathKidman--

[English]

I don’t believe the training we had in my day at the School of Architecture placed much emphasis on technique. Nor do I believe that what was taught in the School, whilst I was studying there, has penetrated into my work. I have fond memories of the subjects we had to study at University. In the Faculty of Exact Sciences we had an exceptional lecturer for the History of Architecture, Leopoldo Torres Balbás.

But the time I spent with Francisco Javier Sáenz de Oíza was what really taught me how to be an architect, as well as the many things related to the everyday work of the architect, such as judging/evaluating scale and measurements, drawing, or learning how to place one type of material next to another when one is trying to  envisage a detail or a colour. I suppose one must always view architecture as something that is never too far from reality. But the thing I value most from my apprenticeship with Oíza is how he transmitted his intellectual curiosity to me, how he revealed the architect as someone who could also contribute to the debate that all cultures have on how to explain the world around us. I believe it was  this -  something that only personal contact can convey - that exerted more of an influence on me than any other world-shattering ‘conversion on the road to Damascus’ type episode in my life.

If there is any type of tectonic vocation in my work, I believe it has come about as a result of my awareness of the importance of the role of construction in the history of architecture. The history of architecture is full of examples where the solution to problems of form necessarily implicates and involves construction-related problems.

That feeling that architectural form is intimately linked with construction, and that the invention of form in architecture and construction go hand in hand, is perhaps, what might be seen in my work. I don’t believe that this underlying desire could be considered as a lesson that I learnt  simply through my studies at the faculty.

Although it’s not always obvious, the strong influence of construction on architecture can be  perceived in many of the most interesting buildings being constructed today. Architects are much more aware of contemporary problems and their schemes and proposals  take into account today’s  building techniques much more..

 

[Español]

No creo que la formación en la Escuela en los años en los que yo pasé por allá hiciera mucho hincapié en la técnica. Tampoco que lo que se enseñaba en la Escuela, cuando yo estudié allá, haya impregnado mi trabajo. Recuerdo, con gusto, las asignaturas que era preciso cursar en la Universidad, en la Facultad de Ciencias Exactas. Y disfrutamos de un excepcional profesor de Historia de la Arquitectura, Leopoldo Torres Balbás.

Seguramente es el contacto con Francisco Javier Sáenz de Oíza el que me enseña a ser arquitecto. Y también muchas cosas ligadas al trabajo profesional en su condición más inmediata, como el valorar la escala y la medida, como el dibujar, o como el aprender a poner un material junto a otro cuando se está pensando en un detalle o en un color. En una palabra, en no ver la arquitectura nunca como algo lejano de la realidad. Pero sobre todo lo que yo más valoro de lo que fue el aprendizaje con Oíza es que me transmitió su inquietud intelectual y a ver al arquitecto como alguien que también contribuye a ese discurso de toda cultura para explicar el mundo a su alrededor. Creo que seguramente eso, algo que sólo da el contacto personal, tiene mas importancia que cualquier episodio excepcional al que pudiera calificar de conversión en el Camino de Damasco.

Si hay una cierta vocación tectónica en el trabajo que yo hago, pienso que se debe a la conciencia que tengo de la importancia que en la historia de la arquitectura tiene la construcción. La historia de la arquitectura está llena de ejemplos en los que la solución de los problemas formales implica e involucra también los problemas constructivos.

Esa sensación de que la forma arquitectónica está en íntima conexión con la construcción y de que la invención formal en arquitectura y la construcción van parejas es quizás lo que tal vez puede que aparezca en mi obra. No creo que haya que considerar este deseo oculto como una lección aprendida en el momento preciso en que paso por la Escuela.

A pesar de que a veces no sea obvio, la importancia de la construcción en la arquitectura está presente en mucha de la arquitectura que interesa hoy más, que se entiende como más atenta a los problemas contemporáneos, sigue teniendo muy presente para sus propuestas los sistemas de construcción hoy.

Fuente: Scalae

Ref. scalae.net

Publicado por Félix Arranz , 25 de febrero de 2013 13:59

Agentes: Rafael Moneo

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