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11 de marzo de 2013

...self Rafael Moneo 03: Sobre la iconografía y el ornamento | On iconography and ornament...

3rd extract | tercer extracto

This text comprises extracts from a conversation with Félix Arranz regarding Rafael Moneo’s  reflections on his academic and professional training, the way he works, what motivates him and his achievements to date (at the end of March 2003). The sounds of the conversation are the voice of the architect of Navarre, and in the background, the footsteps on the parquet of those that work in his studio. Nothing else can be heard. The city of Madrid has faded into a comfortable silence.

El texto recoge las apreciaciones de Rafael Moneo, en una conversación con Félix Arranz, sobre la formación académica y profesional del arquitecto, su modo de trabajo, sus motivaciones y sus resultados a finales de marzo de 2003. Los sonidos de la conversación son los de la voz del arquitecto navarro y, escasamente, el rumor de los pasos de las personas que trabajan en el estudio sobre el entarimado. No se oye otra cosa. La ciudad, Madrid, se ha disuelto en un cómodo silencio.

--Traducción al inglés y revisión de la traducción: Maxine Hollewell y Cath Kidman--

[English] 

The world we live in today manifests a lot less of the symbolic or iconographic forces than we have hither to been subjected to, or at least that’s how it seems. This is perhaps a trivial thought, but it’s true that the things that are closest and most immediate to us appear to be less defined or precise. We are more able to appreciate nowadays the shapes that characterised a specific style, than were those people that produced and lived with that style, for whom it was often unappreciable. So, for example, when we talk of the 1950s, 1960s and 1970s - to take a simplistic example, that of the past - we can now distinguish particular stylistic nuances that those living at that time were not able to discern. And I say this so as not to fall into the temptation of stating that today’s world is a world without form, a world that has forgone symbolism. In my opinion, there is a lot more iconography around than we might think, but it is easier for us to recognise it in the past than in the present. Ornamentation is a different matter. I believe we can understand ornamentation if we look at the very close relationship that existed between architecture and craftsmanship in the past. Manual fabrication is the thing that enabled the existence of ornamentation. Ornamentation is what happened when other hands played a part in the process of architecture –that is when ornamentation first appeared. The twentieth century put an end to ornamentation. But it put an end to ornamentation because even when architects, such as Louis H Sullivan, were prepared to incorporate it into their work, its artisan nature was not duly recognised. Sullivan industrialised ornamentation and  killed it off. One cannot consider repetitious terracotta to be ornamentation. That is what is so exciting about Frank Lloyd Wright and his houses made of concrete block. The repetition of mechanically worked detail in architecture is anything but ornamentation. Talk of advertising and the media as today’s alternative to ornamentation is to misunderstand what ornamentation is really about. I have heard people say to Frank Gehry that they think that all of those curved, wild, particular shapes of his are a new form of ornamentation, but I personally do not believe that ornamentation can be viewed in these terms. 

Ornamentation is linked to a way of producing buildings that used to depend upon the workforce to supply a touch of variety in the repetitive details which cannot be achieved with the mass produced materials employed today. When we see serialised repetition –as we sometimes do with Herzog & De Meuron- I would not  venture to say that that repetition, which is related in some ways to a Warholian-type repetition, is the same thing as ornamentation. Rem Koolhaas, in this respect, makes more subtle use of repetition. In the masonry-like panels that he uses, for example, in his Japanese houses, there is more of a feeling of proximity to the use of the traditional stone to which it attempts to make reference.

[Español] 

Nuestro mundo más próximo tiene mucha menos fuerza iconográfica que el que hemos recibido, o al menos así parece. Es un pensamiento un poco trivial, pero, sin duda, aquello que tienes mas próximo e inmediato tiene contornos menos definidos y precisos para nosotros. Sólo la distancia permite ver lo específico y apreciar el carácter de los objetos con los que convivimos. En estos momentos somos más capaces de apreciar las formas que caracterizan a un determinado estilo que las gentes que lo produjeron y vivieron con él, para quienes aquéllas eran inapreciables. Esto hace que hoy, por ejemplo, cuando se habla de los años 50, 60, 70 -por aludir a la categorización tan simplista del tiempo pasado- seamos capaces de distinguir matices estilísticos que seguro que quienes estaban viviendo en aquellos años no veían. Y digo esto para no caer en la tentación de decir que el mundo de hoy es un mundo sin forma, un mundo que prescinde de la iconografía. En mi opinión hay más iconografía de la que pensamos, pero nos es más fácil reconocerla en el pasado que en el presente.

Hablar del ornamento nos llevaría a otros terrenos. Creo que el ornamento se explica si se advierte la estrecha relación que ha existido en el pasado entre arquitectura y artesanía. La factura manual es lo que permitía el ornamento. El ornamento es el momento de incorporación de otras manos a la arquitectura: es entonces cuando aparece el ornamento. El siglo XX termina con el ornamento. Pero termina con el ornamento porque ni en aquellos momentos en que los arquitectos están dispuestos a contar con él -por ejemplo Louis H. Sullivan- se está dispuesto a admitir la condición artesana del mismo. Sullivan industrializa el ornamento y acaba con él. A la terracota repetida no se le puede llamar ornamento. Es el drama de Frank Lloyd Wright en las casas de bloque de hormigón. La repetición de los detalles mecánicamente seriados en arquitectura es cualquier cosa menos ornamento.

Hablar de la publicidad y de los medios como la alternativa al ornamento hoy es ignorar lo que éste ha sido. He oído alguna vez decir a Frank Gehry que todas esas formas ondulantes, agitadas, suyas, son una nueva manera de ornamento. No creo que sea preciso hablar de ornamento en estos términos. El ornamento va ligado a un modo de hacer la arquitectura que contaba con una mano de obra que implicaba el punto de diversidad en la repetición que no se consigue con la serie hoy. Las alternativas al mismo son otra cosa. Cuando hay repetición seriada -como en algunos momentos de Herzog & De Meuron- yo no me atrevería a decir que esa repetición -que tiene algo que ver con la repetición warholiana- equivale al ornamento. Rem Koolhaas, en ese aspecto, es más sutil cuando hace uso de la repetición. En los encofrados a modo de mamposterías que aparecen, por ejemplo, en sus casas japonesas hay más esa sensación de estar próximos al uso de la piedra tradicional al que se pretende aludir.

 

Fuente: Scalae

Ref. scalae.net

Publicado por Scalae , 11 de marzo de 2013 9:10

Agentes: Rafael Moneo

Palabras clave: self Rafael Moneo
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