Sobre el fotograma inicial del film homónimo de Wim Wenders.
20 de marzo de 2013

 [Jaume Prat] Un hombre de espaldas enfrentado a un paisaje. Cualquier rastro de humanidad que podamos encontrar en él estará superpuesto a una topografía original absolutamente inalterada. El hombre, muy delgado, viste un traje sucio y una corbata dorada horrorosa. Mira el paisaje con sus  ojos desorbitados protegidos por el alero de una gorra de béisbol de color rojo que no liga con su indumentaria. El hombre está amnésico. Un hombre sin memoria vestido con los rastros de una indumentaria urbana con la que podría pasear por el centro de cualquier ciudad del mundo (pero la actitud) caminando a través de un sitio donde la ausencia de arquitectura niega el espacio: sólo unas lomas desoladas, vegetación achaparrada, demasiado sol.

Esta imagen tan sugerente, filmada por Wim Wenders y fotografiada por Robby Müller, abre el film Paris, Texas. Su poder de evocación radica en la posibilidad de leerla de una segunda manera menos obvia: explorando el espacio creado por el soporte donde se proyecte la película (si hay suerte, la pantalla de un cine, caso contrario, una gradación de pantallas que van desde una televisión de muchas pulgadas a un iPad) y su espectador o espectadores. Un espacio creado, sobre todo, por la banda sonora de la película, compuesta e interpretada por el músico californiano Ry Cooder a partir de la canción del bluesman tejano Bind Willie Johnson, Darkness Was The Night, Cold Was The Ground. Blind Willie Johnson, cantante, guitarrista y predicador muerto en 1945 a los 48 años, tocaba canciones de inspiración religiosa. Se conservan unas 30 o 40 canciones grabaciones del autor en sonido monoaural, tan sólo guitarra y voz capturadas por un único micrófono, de sonido fascinante por su inmediatez, ajado por la técnica y la mala calidad del propio instrumento, que, en la canción elegida, es tocado mediante un bottle-neck, un artilugio consistente en el cuello de una botella de cerveza rota, sujetado pasando el dedo anular o meñique de la mano izquierda (caso de tocar la guitarra como un diestro) por su boca para poder deslizarlo horizontalmente por el mástil,creando un sonido continuo expresado a través de unos acordes disonantes fijados únicamente por la afinación de las cuerdas. Esta técnica instrumental ha posibilitado que el blues sea, posiblemente, el estilo musical con un abanico más amplio de afinaciones de guitarra que existe.

Ry Cooder, tocando una guitarra Gibson de principios de los años 50, evoluciona la canción a partir de ese sonido hasta conseguir una música atmosférica que fusione, literalmente, al espectador con la pantalla en una operación diametralmente opuesta a la que el argumento y la manera de ser filmado practica con el protagonista: su deslocalización total de un paisaje humano.

El diálogo entre el espectador, fijado en su posición por el desarrollo de los acontecimientos, con su atención fijada en la película, y el protagonista, privado de cualquier tipo de referencia, incluso la de su propia memoria y la de su propia experiencia, conducido a través de la fascinante banda sonora y la fotografía de Robby Müller constituye una reflexión principal sobre la naturaleza del espacio cinematográfico que no impide disfrutar de la película. 

Dark Was The Night, Cold Was The Ground, de Blind Willie Johnson.

Inicio de Paris, Texas, con la banda sonora de Ry Cooder. 

Sobre el último fotograma de la película: mañana en jaumeprat.com

País: USA
Ciudad: Paris, Texas
Agentes: Wim Wenders
Autoría de la imagen: Robby Müller