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29 de abril de 2013

...self Carlos Ferrater 04: a professional structure | una estructura profesional...

4th extract | cuarto extracto 

Carlos Ferrater and Félix Arranz in conversation. 2003, september. In the heart of Barcelona’s Ensanche, on Calle Balmes where it almost intersects with Diagonal, the street hums with the humid Mediterranean heat of June and the noise of the speeding traffic that rounds off a Friday afternoon. For all that, noise and heat have remained outdoors. Good insulation. The conversation takes place at the far end of the studio, at a small round table beside a patio with white reflections and bamboo. A competition probably came to an end the day before and that’s why the studio seems strange without all the hullabaloo and frenzy suggested by the notice boards. At midday and the weekend they’ll all be there. As usual. 

Conversación: Carlos Ferrater, con Félix Arranz. 2003, septiembre. En el corazón del ensanche barcelonés, casi Balmes con Diagonal, la calle ruge por el húmedo calor mediterráneo de Junio y por el ruido del tráfico apresurado que apura un viernes por la tarde. Sin embargo, ruido y calor urbanos han quedado fuera. Buen aislamiento. La conversación tiene lugar en el fondo del estudio, en una pequeña mesa redonda, junto a un patio de reflejos blancos y de bambú. Probablemente, el día anterior se terminó un concurso y por eso el estudio parece extraño sin la algarabía y el frenesí que sugieren los tableros. A mediodía, y el fin de semana, estarán todos. Como siempre.

--Traducción al inglés: Paul Hammond--
  

[English]

I’ve always been testing things, each project’s been a new experience, an attempt not to reformulate what I already knew, handling the contradiction the architect experiences between a one-off building and an ongoing process.   

Architecture is a collective undertaking. The architect must be the lynchpin in this process. His role can be very variable. I’ve always wondered how much there is of Libera, the architect, and how much of Malaparte, the poet client, in the house on Capri. 

In our studio we work in a close-knit way, there’s no hierarchy, a cross-fertilization between people occurs. And not only is there the work of architecture, there’s the learning process of the people who exist together, and my own learning process. All this means the work is complex and at the same time rich, close-knit and democratic. There are some thirty of us and we have a very flexible professional structure based on collaborations in which specialists make an appearance during different phases of the project. 

I like working this way; there’s no preconceived or predetermined organization because each project calls for a special sort of treatment. It’s an exercise in tactics rather than strategy. We might use a nautical simile here: the character most like an architect is the tactician in regatta sailing. On a boat the tactician is one more member of the crew, he’s the one who has to predict the conditions, chart the changes of course, guess what the competitors are going to do, know about the race course and its climatology, analyze the technological data provided by the instruments, and using all this must commit himself and plan the regatta. The system isn’t pyramidal because the tactician is nobody if he doesn’t have a good man at the prow, if he doesn’t have a great helmsman, and if he doesn’t some strong pairs of arms working the winches.

[Español]

Siempre he estado probando, cada proyecto ha sido una nueva experiencia, intentando no reformular lo que ya sabía, sorteando esa contradicción que vive el arquitecto entre una obra singular y un proceso contínuo.

La arquitectura es un trabajo colectivo. El arquitecto debe ser una pieza clave de este proceso. Su papel puede ser muy variable. Siempre me he preguntado cuánto hay de Líbera, el arquitecto, y cuánto de Malaparte, el cliente poeta, en la casa de Capri.

En nuestro estudio trabajamos de forma tramada, no hay jerarquía, se produce un intercambio cruzado entre las personas. Y no sólo está el trabajo de la arquitectura, está el aprendizaje de la gente que convive, mi propio aprendizaje. Todo esto hace que el trabajo sea complejo y simultáneamente rico, tramado y democrático. Somos alrededor de 30 personas con una estructura profesional muy flexible, basada en colaboraciones, en donde entran especialistas en las diferentes fases del proyecto. 

Me gusta trabajar así, no hay una organización ni preconcebida ni predeterminada porque cada proyecto precisa un planteamiento especial. Es un ejercicio más de táctica que de estrategia. Podríamos utilizar un símil náutico: el personaje más parecido a un arquitecto es el táctico en navegación de regata. En un barco, el táctico es una persona más de la tripulación, es el que tiene que predecir las condiciones, trazar los rumbos, adivinar lo que van a hacer los competidores, conocer el campo de regatas y su climatología, analizar los datos tecnológicos que le da el instrumental y con todo ello debe hacer su apuesta y planificar la regata. El sistema no es piramidal porque el táctico no es nadie si no tiene un buen proel, si no tiene un gran timonel o si no tiene potentes brazos en los winches.

 

Fuente: Scalae

Ref. scalae.net

Publicado por Scalae , 29 de abril de 2013 6:48

Agentes: Carlos Ferrater

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