DOCUMENTOS

17 de junio de 2013

...self Patxi Mangado 02: un arquitecto de oficio | the trade of the architect...

previous chapter: ...self Patxi Mangado 01: architecture is something that can be learnt...

[English]

I got my first real sense of what architecture was all about from Javier Carvajal, during my fourth year at university. The faculty was really just starting to take off then, but it was all very provincial. The lecturers meant well, and some of the more technical subjects were quite well taught, but it was all rather amateurish. There was no way you could make mistakes, or take risks. Javier Carvajal was the first one  person who talked to us about risky architecture, warts and all. He was the first to mention the quest, the dream and the possibility of mistakes as well. He was able to transmit  convey that dream of architecture to us.

When I finished my studies, I worked as an assistant to Rafael Echaide for three years, until he died. He taught me the trade, and how to use reason as a vehicle that goes beyond the merely practical.

Echaide had one of the best libraries of architecture, including books from all over the world: from Germany, Switzerland, Scandinavia and as well as Spain as well. And I had access to all of it. There were drawings and books whichbooks that had the most exquisite appreciation of detail. Echaide had an exceptional feel for materials, but a quite austere one at that: he was like a monk, very timid, difficult to get a word out of. Through him I discovered the architects who have influenced me most, the Scandinavians like Arne Jacobsen, the German architects, and an appreciation for people like Alejandro De la Sota etc.

That was in the early eighties, when hardly anybody in Pamplona was interested in architecture. Things are different nowadays. Most of the major institutions in the area are looking for a certain quality in towns and buildings.

Pamplona is in the region of Navarre, a small place where we all know one another, and one way or another, I have always had access to the key people and places. I have always attempted to give them a sense of the importance of architecture in a city, how it can respond to the needs of society. That interest in architecture is only now beginning to manifest itself, but it has been a long haul. The School of Architecture in Pamplona began to change about eight to ten years ago when the younger architects, who had once studied there, began to take over. There was a change of guard.

Although we are both from the same region, I have never worked with Rafael Moneo, nor have I studied under him, and yet we have always maintained a very close correspondence, which is based upon mutual respect and friendship.

I am not concerned with finding a style, or in being identified with certain  characteristics, and I think one could say that about us both. More than an identity, I attempt to give a kind of unity to the way I resolve problems or work on projects. I aim to create projects that look quite different, but deep down they deal with problems whichproblems that are common to them all,. Tthese can be identified and they confer unity to the specific, but distinct, end results. I am not a ‘signature’ architect, but I believe that all of my work does present a certain sense of unity, although I might be mistaken others  may disagree.

An architect can get himself easily recognised by controlling or repeating three or four gestures/mannerisms motifs. But to me, that type of architecture is more concerned with form than content.

next chapter: 03 on trying to do things I don’t know how to do...

INDEX ...self Patxi Mangado, 9 chapters

capítulo previo: ...self Patxi Mangado 01: la arquitectura es algo que se puede aprender...

[Español]

Intuí lo que era la arquitectura con Javier Carvajal, en el cuarto curso de carrera. Entonces la escuela era mediocre, muy local, provinciana. Los profesores tenían buena voluntad y destacaban algunas materias técnicas, pero era una escuela más voluntarista que otra cosa. No había posibilidad de equivocarte, de riesgo. El primero que, con todas sus dificultades y manera de ser, nos habla de arquitectura arriesgada, de búsqueda, de ilusión, y por lo tanto también de posibilidad de error, es Javier Carvajal. Supo transmitirnos ilusión por este trabajo.

Cuando terminé la carrera estuve tres años como ayudante de Rafael Echaide, hasta que murió. Me enseñó el oficio y la razón como vehículo más allá de lo simplemente pragmático.

Echaide tenía una de las mejores bibliotecas de arquitectura alemana, suiza, nórdica, también española. A todo eso tuve acceso. Veías dibujos y libros con un desarrollo exquisito de los detalles. Echaide tenía un sentido excepcional de los materiales, sentido de la austeridad: él era un monje, y muy tímido, de verbo difícil. Descubrí, a través de él, arquitectos que han sido para mí fundamentales: los nórdicos, como Arne Jacobsen, los alemanes, el aprecio que él tenía por Alejandro De la Sota...

Eran los primeros ochenta, en una Pamplona donde no había ningún interés por la arquitectura. Ahora es distinto: la mayor parte de las instituciones navarras manifiesta un interés por buscar una cierta calidad urbana y de los edificios. 

Navarra es una comunidad pequeña donde todos nos conocemos y de una u otra manera he tenido siempre acceso a los lugares y personas claves a los que he tratado de explicar la importancia de la arquitectura para hacer ciudad y para dar respuesta a la sociedad. Ahora se nota este interés, pero ha sido un recorrido largo. En este contexto, la Escuela de Arquitectura de Pamplona empezó a ser distinta cuando, hace ocho o diez años, se encargaron de ella los arquitectos jóvenes que, a su vez, han sido alumnos en la misma. Es decir, cuando se produce el relevo generacional.

Aunque ambos seamos navarros no he trabajado con Rafael Moneo, no he sido alumno suyo, y sin embargo siempre hemos tenido una cierta relación epistolar, muy sentida, con un fondo de cariño y respeto mutuo. No me preocupa la búsqueda de una identificación, de un estilo, creo que eso es común a ambos. Más que una identidad, busco una unidad en la manera de enfrentarme a los problemas y las cuestiones de proyecto. Generar proyectos figurativamente distintos pero con preocupaciones comunes que se ven y dan unidad a los distintos resultados concretos. No soy arquitecto de identidad y sin embargo tengo la sensación de que todo mi trabajo –y me puedo equivocar- presenta una cierta unidad.

La identidad se consigue muy fácilmente controlando o repitiendo tres o cuatro gestos. Pero ésa es una arquitectura que está más preocupada por el parecer que por los contenidos.

capítulo siguiente: 03 intentar hacer cosas que no sé hacer...

INDEX ...self Patxi Mangado, 9 extractos

Fuente: Scalae

Ref. scalae.net

Publicado por Félix Arranz , 17 de junio de 2013 12:19

Agentes: MANGADO, Patxi

Autoría de la imagen: Félix Arranz

Imprimir Enviar
Añade tu comentario