Jordi Badia, que trabajó en su estudio, recuerda en un artículo aparecido en el diario “Ara” la figura del arquitecto Josep Maria Fargas, fallecido el pasado 17 de abril.
26 de abril de 2011

 Muere el arquitecto Josep Maria Fargas

 

Con 50 años de carrera profesional diseñó edificios tan emblemáticos como el de Banca Catalana en el Paseo de Gracia de Barcelona.

 

Uno de los grandes arquitectos catalanes del siglo XX, Josep Maria Fargas (1926-2011) nos ha dejado sin hacer demasiado ruido. Fargas & Tous ha sido, desde mi punto de vista, uno de los estudios de arquitectura catalanes más importantes del siglo XX y, a pesar de ello, uno de los más desconocidos. Su arquitectura prácticamente no ha sido publicada y ha recibido pocos homenajes. En este sentido es de agradecer que tanto el FAD como la Escuela de Arquitectura la Salle trataran de llenar este vacío el año pasado con sendos actos y exposiciones. Me consta que eso le hizo feliz. Es lamentable que tanto la escuela de arquitectura pública ETSAB como el Colegio de Arquitectos, del cual fue decano en los 70, no lo hicieran, y es significativo en cuanto al liderazgo que estas dos instituciones establecían en la profesión arquitectónica catalana en el pasado, y que ahora no pueden o no saben asumir.

     Fargas & Tous fueron, en su momento, acusados de practicar una arquitectura excesivamente comercial y banal cuando, en cambio, fueron pioneros de una arquitectura industrializada basada en la eficiencia constructiva y energética a la cual el tiempo ha acabado dando la razón. En unos tiempos de revuelta política y social no se les perdonó haberse dedicado a la arquitectura corporativa bancaria mientras otros se dedicaban a proyectar viviendas sociales de bajo coste.

     Conocí a Fargas en los años 80, en mi época como estudiante, y la amistad con su hijo, también arquitecto, me ofreció la oportunidad de trabajar en su estudio. La estancia en ese despacho, singularmente profesional comparado con los pequeños estudios de arquitectura artesanales habituales de esa época, me permitió ver una manera diferente de entender la profesión basada en el servicio y la eficiencia. La primera decisión de proyecto se reservaba siempre a la elección del módulo más adecuado y, una vez escogido, todos debíamos trabajar en un papel cuadriculado, elaborado con copias de color sepia que apestaban todo el ambiente con su olor a amoníaco, que aseguraba que distribuciones y fachadas se adaptasen perfectamente a ese módulo. Ese método permitía trabajar con materiales industrializados que convertían todo el proyecto en un sencillo y útil ensamblaje.

     Era un personaje de una personalidad desbordante. Lo recuerdo trabajando a todas horas sobre su tablero de dibujo del fondo del estudio, con la luz de un lucernario cayendo sobre sus cabellos blancos. Una vez osé acercarme y le pregunté por qué todo el estudio era de color verde. Moqueta, mamparas, paredes y techo estaba resueltos en continuidad con un mismo tono de verde que le otorgaba una extraña belleza: “Porque odio el verde!” –me contestó- “y un arquitecto no puede permitirse el lujo que un color no le guste. Esta es mi terapia…” Lo vi por última vez el año pasado en un homenaje que le dedicó la Escuela de Arquitectura de La Salle en el que todos volvimos a reímos con sus extravagantes comentarios.

     Sus primeros proyectos lamentablemente han desaparecido, pero todavía quedan algunos buenos ejemplos de los edificios que proyectó en los años 70 y 80 en Barcelona, que se han convertido ya en iconos de la ciudad. Es el caso de los dos edificios de Banca Catalana por ejemplo, el primero de ellos con una atrevida fachada que dibujaba las cuatro barras de la bandera catalana en medio del Paseo de Gràcia en el año 1968, y el segundo en la Diagonal delante del Corte Inglés, pionero en la utilización de la vegetación hidropónica en las fachadas.

     Esperemos que, en un futuro próximo, alguien se digne a reivindicar una obra que tiene, sin duda, más valor del que se le ha otorgado hasta ahora.

 

Jordi Badia

 

(texto revisado por el autor para Scalae el 25-04-2011)

País: España Ciudad: Barcelona Agentes: Josep Maria Fargas Agentes: Tous & Fargas Agentes: Jordi Badia Autoría de la imagen: fargas associats