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Conferencias11 de junio de 2010

Segunda jornada del Congreso Internacional de Arquitectura: "más por menos"

Los ponentes de esta segunda jornada fueron Anne Lacaton, Mathias Sauerbruch, Carlos Jiménez, Victor López Cotelo, Mohsen Mostafavi, Mark Wigley y Slavoj Žižek

Esta segunda jornada, del congreso organizado por la Fundacion Arquitectura y Sociedad en Pamplona, ha conseguido mantener la tensión de la intensa jornada de inauguración, combinando un conjunto de ponencias que por la mañana han mostrado los proyectos de diferentes arquitectos bajo el título común de “Arquitectura y eficacia. Los nuevos programas y la sostenibilidad” mientras que por la tarde, la discusión se ha trasladado a un plano más abstracto o teórico en torno al tema “Arquitectura y placer. De la estética del icono a la belleza común”

Las presentaciones de los ponentes han mantenido el mismo formato en que distintos agentes sociales introducían a los protagonistas. Así, el primer bloque de la mañana ha sido presentado por el sociólogo José Miguel Iribas con una breve reflexión sobre el trabajo de los franceses Lacaton & Vassal  y los alemanes Sauerbrucht Hutton que trataba de buscar las divergencias en el trabajo de estas dos oficinas. Ane Lacaton explicó la constante búsqueda en su trabajo de generar envoltorios que cubren grandes espacios con bajo coste. De este modo generan “dobles espacios” con una parte del edificio que contiene el programa y ese espacio abierto que se usa para mejorar el control climático y duplicar en algunas ocasiones el tamaño de la vivienda con una función inespecífica que permita al usuario final apropiarse de ese espacio de forma personal.

Por su parte, Mathias Sauerbruch, nos presentó a través de sus edificios los dos grandes objetivos de su oficina como son la urgencia de ofrecer soluciones al problema de la sostenibilidad desde un punto de vista más tecnológico y la constante estrategia de generación de condiciones urbanas a través del volumen del edificio. Para aunar esas dos preocupaciones su investigación se ha centrado en desarrollar diversos sistemas de pieles en sus edificios que respondan a esta dualidad energética y urbana.

El debate conducido de forma precisa e inteligente por José Miguel Iribas buscó subrayar las diferencias en el trabajo de las dos oficinas tanto en la relación con el cliente y el usuario o la forma de entender la sostenibilidad.

El segundo bloque del día, presentado por Carlos Ferrater mantuvo el debate en torno a la producción arquitectónica a una escala más reducida e íntima. En primer lugar Carlos Jímenez ilustró con un lenguaje poético su interés en los proyectos de viviendas en los que trata de crear un lugar placentero donde cada cliente pueda escribir su propia historia. El extremo capitalismo y la omnipresencia del coche en la ciudad americana de Houston desde la que trabaja, han llevado al arquitecto de Costa Rica a tratar de construir con sus viviendas refugios para el espíritu.

La última intervención de la mañana fue para el madrileño Víctor López Cotelo que presentó, junto a otros proyectos, los delicados edificios construidos en Santiago de Compostela, con los que mostraba su particular forma de trabajar y enfrentarse al proyecto. El respeto por el entorno y el paisaje rural le permiten demostrar su destreza para resolver las relaciones urbanas de la ciudad tradicional, con un lenguaje contemporáneo al tiempo que respetuoso con su contexto. 

Este segundo debate, en el que la confianza de Ferrater con ambos ponentes trasladó la conversación una atmosfera más intima, los ponentes reflexionaron sobre la reticencia al uso de la palabra sostenibilidad o al papel del profesor de arquitectura, anticipando la sesión de la tarde.

Por la tarde, sin embargo, el debate se trasladó a un terreno más teórico o abstracto, con las intervenciones de los directores de las escuelas americanas de Harvard y Columbia, Mohsen Mostafavi y Mark Wigley y la presentación del filósofo y psicoanalista esloveno Slavoj Žižek.

Este bloque fue presentado por la arquitecta Angela García de Paredes que destacó la importancia de la enseñanza de la arquitectura en la presentación de los dos profesores. Mohsen Mostafavi analizó en su ponencia los históricos juegos de palabras en torno al “más por menos”, y repasó algunos de los ejemplos destacados del panorama arquitectónico actual en la que la belleza del proyecto reside en esa, al menos aparente, austeridad. El arquitecto iraní-americano concluyó reclamando la necesidad de la redefinición del modelo de crecimiento y las infraestructuras urbanas buscando el generar ciudades como espacios para el placer y citando a Alejandro de la Sota como una figura de referencia muy pertinente en este momento.

La conferencia de Mark Wigley comenzó con la afirmación de que el placer puede también ser calculado y que debemos buscar cómo hacerlo. A través de un discurso conceptualmente denso recalcó el extremo optimismo de los arquitectos en su capacidad para cambiar el mundo y comunicarse con la sociedad a través del diseño y criticó la corriente general en contra del “exceso” en la arquitectura argumentando que la línea que separa el exceso de la necesidad es una posición estética. La ponencia terminó reclamando el pensamiento arquitectónico como un recurso a fomentar, capaz de evolucionar incluso en situaciones complejas.

El esloveno Slavoj Žižek fue sin duda la figura más sorprendente del día de ayer debido a su arrolladora personalidad. A través de un discurso filosófico analizó las relaciones perceptivas entre interior y exterior y la importancia conceptual del borde que los separa y delimita, además de criticar la falsedad del modelo liberal capitalista, representado en el ejemplo de los nuevos espacios públicos controlados y climatizados para elites. El filosofó concluyó recordando el enorme potencial, y al contrario la responsabilidad ética y política, de la arquitectura como materialización de la ideología pública pero también de los sueños de los clientes.

Para cerrar la jornada,  Juan Miguel Hernández de León trato de dirigir una mesa redonda con los tres conferenciantes de la tarde en la que la personalidad de Žižek marcó un debate que comenzó en un plano metafísico sobre los términos placer, belleza, verdad o necesidad y que se trasladó a una crítica hacia la sostenibilidad y la debilidad de arquitectos, estudiantes y sociedad en tanto que utilizan esta sostenibilidad para calmar su sensación de culpabilidad.

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