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Premios, Arquitectura, Urbanismo24 de mayo de 2010

El Paseo Marítimo de Benidorm opta al “Rosa Barba”

Carlos Ferrater

Carlos Ferrater
Ficha | Web

El proyecto de la playa de Poniente, obra de Carlos Ferrater y Xavier Martí Galí (OAB), es finalista en el Premio Europeo de Paisaje.

Se presentaron 427 proyectos de todo el mundo, de los que se eligieron nueve finalistas que optan a este premio, que reúne las intervenciones paisajísticas más importantes realizadas en los últimos cinco años, por arquitectos europeos. Está enmarcado en la Bienal Europea del Paisaje, que se celebrará en Barcelona entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre.

  • Las otras obras finalistas, son:

UPDATE Parque Nasen de Olso (Tone Lindheim. Fornebu,Noruega), un área recreativa de Heerhugowaard (Berrie van Elderen. Heerhugowaard, Holanda), el Cementerio de Langedijk (Arquitectos B.G. Brands, S. Karres. Zuid Scharwoude, Langedijk, Holanda), el Jardín del Museo Can Framis (BAAS + EMF. Jordi Badia, Martí Franch. Barcelona, España), el Campus de la Escuela de Negocios de Copenhage (Marianne Levinsen Landskab MDL PLR. Frederiksberg, Dinamarca), la Regeneración del espacio público del puerto de Tel-Aviv (Mayslits Kassif Architects. Israel), el Castillo de Hillside de Silves (Estudos e Projectos de Arquitectura Paisajista, Lda – João Ferreira Nunes. Portugal) y el Parque urbano en el sector Perelló de Girona (Ruisànchez Arquitectos. Vilablareix, España).
 
 

El Paseo Marítimo de Benidorm del estudio catalán, ya se ha llevado numerosos premios y alabanzas. Ha conseguido que con el juego de una geometría sencilla (a simple vista), resolver un problema arquitectónico complejo. La geometría es, en este caso, el vehículo para materializar en el paseo el nuevo hito de Benidorm. Y es que sobre ella recae la mayor parte del peso de esta obra. Las superficies alabeadas, entrelazas parece que, de modo aleatorio, realmente lo hacen siguiendo rigurosas pautas de lógica constructiva, consiguiendo que los muros de hormigón blanco de 12 cm de espesor, formen la fina cáscara estructural de la construcción.

Formas orgánicas, plataformas a modo de balcones, líneas sinuosas, luces y sombras, que recuerdan el movimiento de las olas y la fuerza de un acantilado que se mantiene firme ante ellas, un espacio de transición entre la ciudad construida y la playa de Poniente; de unión entre lo urbano y lo natural. Un zócalo, que no se entiende como barrera o límite, sino como espacio dinámico para pasear,  jugar, contemplar, refugiar, proteger… Para recoger las circulaciones transversales (accesos a playa) y longitudinales (vehículos rodados y peatones), de una manera cómoda, suave, fluida y sobre todo capaz de convivir, trabajando en dos dimensiones, quitándole así altura, a una ciudad de alturas; pero lo que es más importante, eliminando barreras arquitectónicas y permitiendo el acceso directo, encontrando una solución sostenible, y de una marcada sensibilidad medioambiental y paisajística.

OAB, también son los autores del Jardín Botánico de Barcelona, otro espacio natural con el que se llevaron el Premio FAD 2000. Dos obras que se basan en la naturaleza, pero que buscan su singularidad. En este caso los colores vivos, junto con las curvas y formas naturales, que nos recuerdan a Niemeyer, o al modernismo de Gaudí, pero llega mucho más allá, buscando la referencia del Mediterráneo en los materiales, la iluminación, la noche… La estructuración en capas del paseo marítimo (la línea de borde; las texturas del pavimento, y el mobiliario urbano), junto con los propios elementos naturales (playa, sol, mar, vegetación…), hacen de este lugar, un espacio con personalidad propia y bien definida reuniendo la tecnología con los medios que ofrece la naturaleza. El paseo se convierte así en un lugar arquitectónico que moldea una topografía nueva y juega con la luz y las sombras.

En palabras de Ferrater: “El paseo abre una nueva etapa, donde la arquitectura sostenible es la gran demanda”.

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